
Con los ojos cerrados, la respiración lenta y pausada. Pensó todo lo que no iba a ser posible. Todo lo que quedaba por hacer. Sabía que era hora de partir, no podía seguir luchando. No tenía más fuerzas para hacerlo.
Sonrió al ángel que le marcaba el camino mientras una lágrima se le desparramó en el cachete cuando miró, de reojo, el rostro de su madre.
Por todos esos "locos bajitos" que parten a corta edad
y nos siguen cuidando desde el cielo...
Para que entendamos que podemos prestarle nuestros organos
a quien los necesite, después que los dejemos de usar.


4 comentarios:
No se me ocurre que pueda suceder algo peor en el mundo que eso.
Un beso
Podemos prestar. Sí. Eso es muy cierto, y debería cundir el ejemplo.
Un saludo.
Enterado!
Marce, totalmente cierto. Espero Dios o en quien creas nos libre de semejante dolor. Beso
Yoni, deberiamos. Todos. No es tan dificil entender que es mejor que otro siga usando nuestros organos antes de que se lo coman los gusanos. No sé...parece que no todos lo ven así. Saluditos
Marce II...mejor así!! Beso bis
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